Derechos y obligaciones

Derechos de los usuarios

1. Igualdad y no discriminación de las personas

    1.1. Derecho a la atención sanitaria y a los servicios de salud.
    1.2. Derecho a disfrutar, sin discriminación, de los derechos reconocidos en esta carta.
    1.3. Derecho de los colectivos más vulnerables ante actuaciones sanitarias específicas.

2. Autonomía de la persona

    2.1. Derecho a ser informado previamente, para poder dar después su consentimiento (consentimiento informado) a cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico.

    2.2. Derecho del enfermo a escoger entre las diferentes opciones terapéuticas y a renunciar a recibir tratamientos médicos o las actuaciones sanitarias propuestas.

    2.3. Derecho del menor a ser consultado, a fin de que su opinión sea considerada como un factor determinante, en función de su edad y de su grado de madurez, de las decisiones en relación con las intervenciones que se puedan adoptar sobre su salud.

    2.4. Toda persona tiene el derecho de vivir el proceso de su muerte según su concepto de dignidad.

    2.5. Derecho a que se tengan en cuenta las voluntades anticipadas, establecidas mediante el documento correspondiente.

3. Intimidad y confidencialidad

    3.1. Derecho a decidir quién puede estar presente durante los actos sanitarios.
    3.2. Derecho a preservar la intimidad del cuerpo de un paciente respecto a otras personas.
    3.3. Derecho a ser atendido en un medio que garantice la intimidad, la dignidad, la autonomía y la seguridad de la persona.
    3.4. Derecho a la libertad ideológica, religiosa y de culto.
    3.5. Derecho a la confidencialidad de la información.
    3.6. Derecho a acceder a los datos personales obtenidos en la atención sanitaria.
    3.7. Derecho a dar su consentimiento, antes de la realización y difusión de registros iconográficos.

4. Constitución genética de la persona

    4.1. Derecho a la confidencialidad de la información sobre el genoma y a que no se utilice para ningún tipo de discriminación.
    4.2. Derecho a disfrutar de las ventajas derivadas de las nuevas tecnologías genéticas dentro del marco legal vigente.

5. Investigación y experimentación científicas

    5.1. Derecho a saber si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se aplican a un paciente pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación que, en ningún caso, podrá comportar peligro adicional para su salud. En cualquier caso, será imprescindible la autorización previa y por escrito del paciente, y su aceptación por parte del médico y de la dirección del centro sanitario correspondiente.

    5.2. El paciente tiene derecho a disponer de las muestras de tejidos o biológicas provenientes de una biopsia o extracción, con el fin de facilitar la opinión de un segundo profesional o la continuidad de la asistencia en un centro diferente.

6. Prevención de la enfermedad y promoción y protección de la salud

   6.1. Los ciudadanos tienen derecho a tener un conocimiento adecuado de los problemas de salud de la colectividad que supongan un riesgo para la salud de incidencia e interés de la comunidad y que esta información se difunda en términos comprensibles, verídicos y adecuados para la protección de la salud.
    6.2. Derecho a disfrutar de un medio ambiente de calidad.
    6.3. Derecho a consumir alimentos seguros y agua potable.
    6.4. Derecho a conocer los planes, las acciones y las prestaciones en materia de prevención, promoción y protección de la salud, y a saber cómo se hacen efectivos.
    6.5. Derecho a recibir las prestaciones preventivas dentro del marco de la consulta habitual.
    6.6. Derecho a rechazar las acciones preventivas que se propongan en situaciones que no comporten riesgos a terceros, sin perjuicio de lo que establezca la normativa de salud pública.

7. Información asistencial y acceso a la documentación clínica

    7.1. Derecho a recibir la información sobre su proceso asistencial y estado de salud.
    7.2. Derecho del usuario para que su historia clínica sea completa y recoja toda la información sobre su estado de salud y las actuaciones clínicas y sanitarias de los diferentes episodios asistenciales.
    7.3. Derecho del usuario a acceder a la documentación de su historia clínica.
    7.4. Derecho a disponer de información escrita sobre su proceso asistencial y el estado de salud.
    7.5. Derechos de los ciudadanos en relación a la salud y la atención sanitaria.

8. Acceso a la atención sanitaria

    8.1. Derecho de acceso a los servicios sanitarios públicos.
    8.2. Derecho a escoger a los profesionales y el centro sanitario.
    8.3. Derecho a obtener medicamentos y productos sanitarios necesarios para la salud.
    8.4. Derecho a ser atendido, dentro de un tiempo adecuado a la condición patológica y según criterios de equidad.
    8.5. Derecho a solicitar una segunda opinión.

9. Información general sobre los servicios sanitarios y participación de los usuarios

    9.1. Derecho a disponer de la carta de derechos y deberes, en todos los centros sanitarios.
    9.2. Derecho a recibir información general y sobre las prestaciones y los servicios.
    9.3. Derecho a conocer las prestaciones que cubre el seguro.
    9.4. Derecho a conocer e identificar a los profesionales que prestan la atención sanitaria.
    9.5. Derecho a presentar reclamaciones y sugerencias.
    9.6. Derecho a participar en las actividades sanitarias, mediante las instituciones y órganos de participación comunitaria y las organizaciones sociales, en los términos establecidos normativamente.
    9.7. Derecho a utilizar las tecnologías de la información y la comunicación, según su nivel de implantación y desarrollo en la red sanitaria.

10. Calidad asistencial

    10.1. Derecho a la asistencia sanitaria de calidad humana y científica.
    10.2. Derecho a conocer el nivel de calidad de los centros asistenciales.
    10.3. Derecho a recibir una atención sanitaria continua e integral.
 

 

Deberes de los ciudadanos en relación a la salud y la atención sanitaria

1. Deber de cuidar su salud y responsabilizarse de ella. Este deber se debe exigir especialmente cuando se puedan derivar riesgos o perjuicios para la salud de otras personas. 

El ciudadano tiene el deber de cuidar su salud y responsabilizarse de ella de una forma activa. La vida en comunidad comporta la exigencia de este deber, sobre todo en los casos en que se puedan derivar riesgos o perjuicios para la salud de otras personas. La salud tiene una vertiente individual y una vertiente social, que configuran los correspondientes ámbitos de responsabilidad individual y colectiva.

2. Deber de hacer uso de los recursos, prestaciones y derechos según sus necesidades de salud y en función de las disponibilidades del sistema sanitario, para facilitar el acceso de todos los ciudadanos a la atención sanitaria en condiciones de igualdad efectiva.

El actual sistema sanitario se basa, entre otros principios, en la equidad en el acceso a los servicios y prestaciones. La profundización y cumplimiento efectivo del principio de equidad exige, de forma progresiva, que el uso de los recursos se oriente a la satisfacción de las necesidades de salud, de tal forma que el mencionado uso de los recursos sea tan eficiente como se pueda, evitando las conductas poco diligentes, irresponsables o abusivas.

Asimismo, el ciudadano tiene el deber de cumplir las normas que regulan el acceso a los derechos que se reconocen.
 

3. Deber de  cumplir las prescripciones generales, de naturaleza sanitaria, comunes a toda la población, así como las específicas determinadas por los servicios sanitarios.

El ciudadano tiene el deber de cumplir las prescripciones generales en materia sanitaria comunes a toda la población, así como las específicas que determinen los servicios sanitarios, sin perjuicio del ejercicio del derecho a la libre elección entre las opciones terapéuticas y de renunciar a recibir los tratamientos médicos o las actuaciones sanitarias propuestas, según los términos establecidos normativamente.
 

4. Deber de respetar y cumplir las medidas sanitarias adoptadas para la prevención de riesgos, la protección de la salud o la lucha contra las amenazas en la salud pública, como por ejemplo el tabaco, el alcoholismo y los accidentes de tráfico, o las enfermedades transmisibles susceptibles de ser prevenidas mediante vacunas u otras medidas preventivas, así como colaborar en el logro de sus fines.
 

La salud es un valor tanto individual como social, que los poderes públicos tienen que reconocer y promover, así como establecer las normas jurídicas, responsabilidades y actuaciones públicas necesarias para garantizar su respeto y un nivel elevado de protección. En las sociedades avanzadas, tanto la prevención de los riesgos sanitarios y de salud pública como las actuaciones relativas a la protección y promoción de la salud comportan que a los ciudadanos se les exija una conducta activa en relación a estos ámbitos de actuación y que establezcan medidas cuyo cumplimiento es exigible en consideración con objetivos de salud comunitaria.

5. Deber  de responsabilizarse del uso adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente las farmacéuticas, las complementarias, las de incapacidad laboral y las de carácter social.

El correcto y adecuado uso de los recursos, servicios y prestaciones que ofrece el sistema sanitario es un deber de todos los ciudadanos. En un contexto de recursos limitados, la exigencia de que los recursos se utilicen de forma correcta y adecuada a las necesidades responde a un principio de justicia que tiene que contribuir a la efectiva equidad del sistema sanitario y a su sostenibilidad futura. El uso responsable de los recursos, servicios y prestaciones del sistema sanitario, que se fundamenta tanto en motivos de solidaridad social como en razones de eficiencia económica en la asignación de los recursos, deber ser un objetivo para todos.

6. Deber  de utilizar y disfrutar de forma responsable, según las normas correspondientes, de las instalaciones y los servicios sanitarios.

Los ciudadanos deben tener un comportamiento respetuoso y hacer un uso adecuado de los servicios y las instalaciones sanitarias para garantizar su correcta conservación y funcionamiento, teniendo en cuenta las normas generales de uso y las establecidas por los centros y servicios sanitarios.

7. Deber de mantener el respeto a las normas establecidas en cada centro, así como a la dignidad personal y profesional de las personas que prestan sus servicios.

Los ciudadanos tienen que respetar y colaborar en el cumplimiento de las normas e instrucciones establecidas por los servicios y las instituciones sanitarias.
El ejercicio de los hábitos, costumbres y estilos de vida de las personas debe ser compatible y debe respetar las normas e instrucciones establecidas por los servicios y centros sanitarios necesarias para su correcto funcionamiento y organización.
Asimismo, hay que mantener un trato respetuoso y digno con el personal de los centros y las instituciones sanitarias, el resto de pacientes y sus familiares o acompañantes.

8. Deber de facilitar, de forma leal y cierta, los datos de identificación y los referentes a su estado físico, o su salud, que sean necesarias para el proceso asistencial o por razones de interés general debidamente motivadas.

Con los límites que exige el respeto al derecho a la intimidad y a la confidencialidad de los datos personales, el ciudadano tiene el deber de facilitar, de forma leal y cierta, los datos disponibles referentes a antecedentes familiares, antecedentes personales, el estado físico y todos los que sean necesarios para un correcto proceso asistencial o bien que sean necesarios por razones de interés general debidamente motivadas.

9. Deber de firmar el documento pertinente, en caso de negarse a las actuaciones sanitarias propuestas, especialmente en caso de pruebas diagnósticas, actuaciones preventivas y tratamientos de especial relevancia para la salud. En este documento quedará expresado con claridad que el paciente ha quedado suficientemente informado de las situaciones que se puedan derivar y que rechaza los procedimientos sugeridos.

En el ejercicio de su autonomía, el paciente, una vez dispone de la información necesaria para dar su consentimiento, puede rehusar una prueba diagnóstica, una actuación preventiva, un tratamiento e, incluso, pedir el alta hospitalaria. Una vez ha recibido la información adecuada y suficiente que ponga de manifiesto las consecuencias y los riesgos que se pueden derivar de su decisión, el paciente tiene la obligación de dejar constancia por escrito de la opción tomada, distinta de la pauta asistencial propuesta.

10. El enfermo tiene el deber de aceptar el alta una vez se haya terminado el proceso asistencial que el centro o la unidad le puedan ofrecer. Si por diferentes razones existiera divergencia de criterio por parte del paciente, se agotarán las vías de diálogo y tolerancia razonables respecto a su opinión y, siempre que la situación lo requiera, el centro o la unidad tendrá que buscar  los recursos necesarios para una atención adecuada.

Una vez haya finalizado el proceso asistencial que el centro o la unidad le puedan ofrecer teniendo en cuenta la complejidad asistencial y los diferentes niveles hospitalarios del sistema, el paciente tiene el deber de aceptar el alta. Siempre que la situación lo requiera, el centro o la unidad tendrá que buscar los recursos para una adecuada atención.

La carta de derechos y deberes de los ciudadanos en relación a la salud y la atención sanitaria fue aprobada por el Consejo Ejecutivo de la Generalitat de Cataluña el 24 de julio de 2001. Este documento es un resumen de esta carta, que puede consultar íntegramente en las unidades de atención a los usuarios de todos los centros sanitarios y en la web www.gencat.net/salut.