Historia

HOSPITAL SANT BERNABÉ
(s. XIII – s. XXI)
Autores: Mari Breganciano y Jordi Janer

La capital del Berguedà es y ha sido históricamente un centro de servicios. El servicio a la salud lo ofrece, entre otros, la Fundación Hospital Sant Bernabé. Esta entidad ha celebrado en 2005 el vigésimo quinto aniversario de la nueva ubicación del edificio del hospital. Una obra así es el fruto de tantas y tantas personas que han dedicado y dedican muchos esfuerzos, sus conocimientos y su tiempo.

Para saber sus orígenes debemos remontarnos a la Edad Media.

Tenemos noticias de que la orden de los hospitalarios estaba instalada desde principios del siglo XIII en la actual plaza de San Juan, donde parece que tenían un hospicio o asilo, en el cual acogían a viajeros y enfermos, y además, les daban la asistencia que necesitaban.

Según la documentación, en esta zona había una calle llamada Hospital. Pero las primeras referencias a santo Bernabé que encontramos aparecen unos años más tarde, entre finales del siglo XIII y principios del siglo XIV, cuando los cónsules de la ciudad compraron una casa a Berenguer de Prat, donde los enfermos pobres eran acogidos.

Junto al edificio se construyó una capilla dedicada a san Bernabé.
Según Ramon Huch i Guixer, en su libro Notas históricas de la ciudad de Berga el hospital fue fundado gracias a una donación de un mercader llamado A. de Pinebret a mediados del siglo XIV.

Según dice una lápida encontrada en la antigua iglesia del convento de Sant Francesc, alrededor de estos mismos años llega a Europa la conocida como peste negra. Berga no fue una excepción y también sufrió las consecuencias de la peste, también conocida como Fuego de San Antonio. Suponemos que este suceso puso a prueba a nuestro hospital.

Tampoco podemos olvidar la existencia en Berga de otro hospital, el de San Lázaro, también conocido cómo de los leprosos. Estaba situado en la zona de Santa Magdalena, cerca del castillo. Estos hospitales se podían encontrar en toda Europa y fueron fundados por una orden religiosa llamada Frailes de San Lázaro o lazaristas. Tenían la misión exclusiva de atender a los leprosos.

No encontraremos más documentación de nuestro hospital hasta el siglo XVI. Esta documentación está constituida básicamente por legados de bienes y tierras cedidas al hospital, lo cual permitía disfrutar de una mejor situación económica. El primer libro de censo conservado está fechado entre 1662 y 1722. A finales del siglo XVII, debido al envejecimiento del edificio se vio la necesidad de construir uno nuevo. Este edificio fue inaugurado en 1726, el día de su patrón, el 11 de junio. Posteriormente, ya a finales del siglo XVIII y en buena parte del XIX, la actividad del hospital fue más importante, debido a las continuas guerras con Francia y las guerras carlinas, lo cual hizo que se encontrara bajo una administración militar durante bastante tiempo.

Fue durante la Primera Guerra Carlina, más concretamente en 1834, cuando llegaron al hospital las hermanas carmelitas de Santa Joaquina de Vedruna.

Pero unos años más tarde, con la entrada de los liberales de Espartero en Berga, tuvieron que huir a Francia, y no fue hasta 1854 cuando pudieron volver.

En el mismo año llegó a la ciudad la epidemia del cólera, que provocó más de 500 muertos en menos de dos meses.

Esta epidemia puso a prueba a los médicos de la época por su dureza, entre los cuales debería destacarse al ciudadano ilustre doctor Pau Florejachs, que fue el único médico que se quedó en la ciudad.

Parece que iba a caballo noche y día para poder atender a todos los afectados por el cólera. A principios del siglo XX, por la necesidad de sanear tanto la economía como la administración, se decide redactar un nuevo reglamento, que entró en vigor el 1 de febrero de 1901.

La junta estaba presidida por el rector, lo cual duró hasta 1930, cuando se volvió a cambiar el reglamento y pasó a ser presidida por el alcalde. En 1936 se firma un decreto por el cual nuestro hospital recibió la categoría de hospital comarcal, lo cual supuso que, para la atención de los enfermos de la comarca, recibiera subvenciones de la Generalitat republicana.
Por otro lado, los pueblos de la comarca tenían que pagar a la junta 4 pesetas diarias para la estancia de sus vecinos.

Este mismo año, los acontecimientos históricos hicieron que el hospital perdiera el nombre de Sant Bernabé. Pasada la Guerra Civil, en 1940, encontramos un primer proyecto de construir un nuevo edificio para el hospital impulsado por el gobernador civil de Barcelona, Correa Veglison.
El nuevo hospital llevaría su nombre.

Este primer proyecto se abandonó y quedó únicamente su estructura, que formaría parte del paisaje de Berga durante muchos años. Todo se paró hasta que en los años setenta se decidió retomar el objetivo de construir un nuevo edificio. Con este proyecto se preveía pasar de las 60 camas que había en el hospital viejo a las 250 del nuevo. A pesar de ello, la comarca necesitaba aumentar las prestaciones sanitarias existentes; por eso, los alcaldes de la comarca se reunieron en 1979 con el director general de Asistencia Sanitaria de la Generalitat, recientemente restaurada, con para encontrar una solución.

Para llevar adelante todo este proyecto era necesaria una buena inyección económica, y por este motivo el alcalde de Berga viajó a Madrid para entrevistarse con el ministro de Sanidad, quien le concedió 60 millones de pesetas para ayudar a la construcción de nuestro nuevo hospital.

A pesar de todo, los problemas económicos siguieron siendo una constante, lo cual hizo que se retrasara la apertura del nuevo centro. A finales de 1980 se aprobaron unos nuevos estatutos según los cuales el hospital debía estar regido por una junta presidida por el alcalde y formada por el rector y representantes del Ayuntamiento, los ciudadanos y el equipo directivo del hospital.

Otro hecho que hay que destacar antes de la inauguración es que en la primavera de 1981 se creó el comité de empresa del hospital. Después de muchos obstáculos, el día 2 de agosto de 1981, se inaugura el nuevo hospital, a pesar de que los primeros pacientes ya habían sido trasladados a partir del 20 de julio. Al acto de inauguración asistieron el consejero de Sanidad y el obispo de Solsona, entre otras autoridades. Hay que recordar que fue el primer hospital que inauguró la Generalitat restaurada.

En sus primeros días, la actividad del hospital la compartían los dos edificios, pues todavía funcionaba el quirófano del antiguo hospital. En el nuevo sólo estaba abierta la primera planta de hospitalización. Unos días más tarde, se abrió la segunda planta y, en enero del año siguiente, ya se puso en funcionamiento la tercera.

No tan sólo empezó la actividad propiamente hospitalaria, sinó que poco a poco entraron en funcionamiento otros servicios, como el de rehabilitación, en marzo de 1982, o la Residencia de Abuelos de la quinta planta, que se inauguró en noviembre de 1985. Un hecho también importante es que a partir de mayo de 1983 nuestro hospital asume la mayor parte de la actividad que hasta ahora desempeñaba una clínica privada. Todas las camas de esta clínica se trasladan al hospital. Hay que mencionar la importancia en estos inicios, y también posteriormente, de la aportación de algunas organizaciones de la comarca, como por ejemplo la Asociación de la Lucha contra el Cáncer, gracias a la cual se pudo adquirir un ecógrafo, que se inauguró en junio de 1986.

También ha habido donaciones por parte de alguna asociación de vecinos de Berga. En los siguientes años se pusieron en marcha nuevos servicios dentro del hospital, como la Unidad de Terapia del Dolor, que en esos momentos existía en pocos centros de Cataluña. Otros ejemplos son la Unidad de Atención al Usuario y la introducción de la informática. Ya desde 1988 se empezó a hablar de destinar algunas camas para los enfermos crónicos, para lo cual los directivos y políticos del momento empezaron las oportunas negociaciones a tal efecto.

A pesar de todo, no se consiguió hasta finales de 1992. El hospital seguía avanzando, había sido considerado hasta el año 1990 un hospital de nivel B, cosa que cambió, después de muchos trámites, hasta conseguir el deseado nivel AB, lo cual suponía una mejora económica para el centro y un paso adelante en las prestaciones para toda la comarca. El año 1992 supone para nuestro hospital un punto de inflexión; el Ayuntamiento decide ceder su gestión a una empresa profesional y externa, a fin de acabar con tantos años de problemas económicos y políticos.

Esta nueva etapa empieza con la gestión de la Alianza, la cual se hará cargo del hospital hasta la primavera del año 2000. El hospital continuó progresando, como muestra la introducción de la cirugía laparoscópica en 1993. Servicios nuevos, aunque fueran a tiempo parcial, como por ejemplo el de oncología y el de hematología, que entran en funcionamiento en 1997; en 1998 se empiezan a realizar intervenciones de cataratas en Berga como un servicio público, pues hasta ahora eran privadas, y así se evitan desplazamientos fuera de la comarca.

Por otro lado, cabe destacar también la integración de las especialidades médicas en marzo de 1995. Los médicos especialistas dejaron de visitar en un CAP para hacerlo en nuestro centro. El crecimiento del hospital ya era un hecho.

Por ello durante los años noventa se pensó en trasladar la residencia a un nuevo edificio. Por este motivo no se construyó un edificio de nueva planta, sino que se aprovecharían los antiguos edificios de la residencia y la comandancia militar. En 1997 se aprueba el inicio de las obras. La capacidad de la nueva residencia será de más de 60 camas.

Residencia

La nueva Residencia Sant Bernabé fue inaugurada por el presidente de la Generalitat Jordi Pujol y la "consellera" de Bienestar Social, en enero del 2000.

Dentro de estas mejoras cabe mencionar la nueva remodelación del Servicio de Urgencias, gracias a la contribución económica de Caja Manresa, inaugurada en julio de 1998. Igualmente, en estas fechas se mejora el servicio de radiología. Todo esfuerzo merece ser reconocido. A pesar de que nuestro principal reconocimiento debe proceder de las propias personas que utilizan día a día los servicios ofrecidos por nuestro hospital, no podemos ignorar las demostraciones externas.

En noviembre de 1998 se concedió al hospital el Premio Berguedano Empresarial, tanto por su actividad como por la creación de lugares de trabajo (primera empresa de la comarca en este sentido), la mejora tanto cuantitativa como cualitativa de los servicios y un largo etcétera.

También recibimos los premios TOP 20, que entrega una consultoría privada, dentro de la categoría de hospitales pequeños, en noviembre de 2003, y repetimos en 2004 y en 2005.

La concesión de estos premios es un aspecto muy positivo, pero no podemos olvidar uno de nuestros objetivos: el humanitario. Una muestra son las colaboraciones de nuestro personal en diferentes entidades que tienen como objetivo la solidaridad humana.

A principios del año 2000, se pone en funcionamiento un nuevo servicio de atención médica a domicilio, conocido como ESI, que permite llevar a cabo una atención más personalizada del paciente cuya enfermedad le hace difícil desplazarse al centro.

En abril del mismo año, la junta del Patronato decide realizar un cambio en la gestión del hospital. Se inicia así una nueva etapa, de la cual se hará cargo el Consorcio Hospitalario.

A pesar de los avances de nuestro hospital, éste no deja de ser un centro sanitario pequeño, y por ello hay servicios que por sí solo no puede ofrecer. Por este motivo se buscó la colaboración con otros centros.

Así, en los siguientes años, se iniciaron toda una serie de convenios, como por ejemplo el firmado con el Instituto Catalán de Oncología y con la Corporación Sanitaria Parc Taulí de Sabadell, en enero de 2001. Gracias a esta colaboración, el hospital mejoró el diagnóstico y el tratamiento de tumores.

Se firmó también un acuerdo con el Hospital General de Manresa, que permitió aumentar un 20% la actividad quirúrgica. Este aumento puso de manifiesto la necesidad de remodelar los viejos quirófanos del hospital. Los nuevos se inauguraron dos años más tarde, en 2003.

Siguiendo en esta línea de mejora de las prestaciones de nuestro hospital, no podemos pasar por alto la inauguración del tan esperado TAC, en julio del 2001. En el mismo año se inauguraba la Unidad de Cirugía sin Ingreso, gracias a la cual los pacientes podían ser operados y recibir el alta el mismo día. En 2005 se creó la nueva Unidad de Medicina del Deporte, destinada a ofrecer una atención especializada a deportistas de competición, el deporte escolar, etc.

dial.lisis

A su vez, empezó a funcionar, después de luchar mucho, el Servicio de Diálisis, inaugurado el 6 de noviembre. Este servicio está gestionado por Althaia y también tiene como principal objetivo ahorrar a los pacientes los continuos desplazamientos en Manresa.

Y así continúa todo ello. El esfuerzo de superación está implícito en nuestro trabajo, ejemplo del cual serían los nuevos proyectos, como por ejemplo el del nuevo edificio de próxima construcción.

Todo lo dicho nos lleva a creer en un futuro esperanzador.

ANEXO 1 Aquí descansa A. de Pinebret, mercader de Berga, que murió el día 3 de agosto, en el año del señor 1347, y mandó que fuera construido de sus bienes un hospital para acoger a los pobres de Jesucristo y proveerlos, en el mismo hospital, en la comida y en la bebida y en la manutención: su ánima, por la misericordia de Dios, descanse en paz. Amén.